El prosumo: una mirada a la economía invisible[1]

The prosumo: An overview to invisible economy

Claudia Marcela Ortegón Clavijo

Magister en Desarrollo Regional y Planificación del Territorio de la Universidad Autónoma de Manizales, Economista de la Universidad La Gran Colombia, Administradora Pública de la Escuela Superior de Administración Pública, Docente Titular de Investigación de la Corporación Unificada Nacional de Educación Superior Regional Quindío. claudia_ortegon@cun.edu.co


Resumen

El prosumo se refiere al producto, servicio o experiencia que ha sido producido y consumido por un mismo agente, individuo o colectivo, para su propio beneficio y/o el de otro, sin que este busque necesariamente una compensación monetaria al interior del mercado. Las actividades de prosumo se encuentran en el marco de la denominada economía invisible. Al margen de la producción económica, es decir, aquella que se monetariza (economía visible), existe un universo de actividades realizadas por los diferentes agentes, las cuales no son remuneradas económicamente por el sistema, sin embargo, dichas actividades inciden significativamente en el mismo sostenimiento de la economía y el desarrollo de la sociedad. A continuación se presentan los resultados de la identificación y caracterización de las actividades más representativas realizadas por parte de los diferentes tipos de prosumidores, al igual que los presupuestos que movilizan su acción. El propósito del artículo es analizar la incidencia del prosumo en la economía y el desarrollo, a partir de las actividades realizadas por los diferentes tipos de prosumidores y los presupuestos que condicionan su acción. La metodología de investigación es de tipo analítica, bajo un método hermenéutico, con enfoque cualitativo e información secundaria. Como resultado se identifica que existen diferentes tipos de agentes prosumidores estos cuentan con características y presupuestos propios de su condición en cada una de las dimensiones.

Palabras clave: Economía, economía invisible, desarrollo, prosumo.

Abstract

The prosumo refers to the product, service or experience which has been produced and consumed by the same agent, individual or a community, either for  his/her own benefit and/or the other, without necessarily seeking any monetary consideration  with the market. Prosumo activities are within the framework of invisible economy; outside economic production, that is, the one which is monetized (visible economy), there is an universe of activities carried out by various agents, which activities are not economically remunerated; however, such activities meaningfully impact the same economy sustainment and development of the society.  Below are the results of identification and characterization of the main activities performed by the various types of prosumers, as well as budgets promoting their action. The purpose of the article is to analyze the prosumo impact on economy and development, parting from activities performed by the various types of prosumers, and budgets conditioning their action. The research methodology is analytical, under the hermeneutic method, with a qualitative approach and secondary  information.  As a result, it was found that  there are various types of prosumer agents, with characteristics and budgets proper of their condition in each dimension.

Keywords: Invisible economy, prosumer, development economics.


Introducción

Las actividades prosumistas[2] forman parte de la economía oculta, también llamada invisible; es decir no monetaria, al no ser remunerada y, por lo tanto, no contabilizada; a pesar de esta condición, dichas actividades generan algún tipo de bienestar y beneficio para los diferentes agentes que las desarrollan (individuos o colectivos)[3], y por ende a la sociedad en diferentes aspectos. Es innegable que el estado de invisibilidad de estas actividades, además de su carácter normal y/o cotidiano que a simple vista puedan tener, hace que resulte algo etéreo y quizá, para muchos economistas e interesados en el estudio del crecimiento económico y el desarrollo, bastante sin sentido, el hecho de tener en cuenta dichas actividades, y, más aún, cuando son tantas y tan diversas. Por tanto, el horizonte del proceso investigativo, fue la identificación de las actividades prosumistas más representativas e importantes en cuanto a su aporte a la economía visible y al desarrollo, a partir de su diferentes tipos de agentes y los presupuestos que determinan su acción, además de su relación con los planes de desarrollo de las diferentes administraciones.

Alvin y Heidi Toffler en su libro La tercera ola (1980) y retomado en la Revolución de la riqueza (2006), definen la palabra prosumo[4], acuñando de esta forma un nuevo término que da cuenta de la interacción entre los conceptos de producción y consumo; sin embargo el nuevo vocablo no se refiere únicamente a la unión de las dos acciones económicas, por el contrario, en él se incluye una serie de consideraciones y características que lo explican y dan sentido. El término se introduce en las entrañas mismas de lo que pareciera ser para la mayoría de las personas, una actividad natural o cotidiana de la vida, a pesar de esto, el prosumo es mucho más importante de lo que parece, y a partir de su estudio y comprensión podremos llegar a encaminarlo potencialmente hacia el beneficio de la sociedad.

El padre que arregla el jardín, la madre que ordena la casa y cuida de sus hijos, además que los educa y enseña a vivir en sociedad, preparando así, la futura fuerza de trabajo; las personas que forman parte de un grupo de voluntarios, aquellas que cuidan en casa de su familiar enfermo, siembran árboles, apagan el interruptor pensando en el calentamiento global, reciclan, crean poesía, literatura, música o pintan un cuadro, hacen parte del coro de la iglesia, realizan recolectas o basares para las causas humanitarias, todo ello, por ejemplo, son actividades prosumistas.

También se presenta el prosumo en las tiendas de bricolaje, al distribuir productos sin la totalidad del proceso de fabricación, trasladando el restante al consumidor para que él lo termine, bajo la publicidad implícita o explícita del hágalo usted mismo. Las empresas que proveen insumos para los trabajos caseros, se benefician de la existencia del prosumo, a la vez que lo fomentan, específicamente en los hogares. Allí también se encuentran los cuidados familiares, el cuidado al medioambiente, la forma inteligente de comprar, en donde se aprovechan cupones y descuentos, la recomendación de productos, el autoservicio y un sinfín de actividades, que se incluyen en esta monetariamente indetectable, como importante economía. Estas actividades forman parte de la economía invisible[5] y sus agentes se denominan prosumidores. Dicho segmento económico es tan grande e importante como la visible, es decir, la monetaria, ya que contribuye la primera para el sostenimiento efectivo de la segunda.

¿Puede alguien imaginar una economía funcional, y mucho menos la productividad de la economía visible, sin trabajadores a los que se les haya enseñado desde niños a vestirse y a hablar y que hayan sido socializados en la cultura? ¿Qué sería de la productividad de la economía monetaria, sin que los trabajadores que llegaran a ella, carecieran incluso de estas mínimas habilidades? Esto es producido por la economía invisible. (Toffler, 2006:315).

El prosumo es lo que aprovecha el supermercado, que en lugar de vendedores, utiliza al propio cliente, o las estaciones de servicio en donde uno mismo se abastece la gasolina, los cajeros automáticos y los dispensadores de productos, en estos casos el consumidor asume también el papel de productor del servicio de venta.

La idea de un empleado que sugirió vender una mesa desmontada en piezas con sus cuatro patas perfectamente encajadas en una caja plana. [...] permitiría ahorrar costes en el trasporte, en el almacenaje y evitar daños en su traslado. [...] Es decir, si usted trabaja para nosotros, por así decir: se sirve usted mismo en la tienda, se lo lleva a casa, lo monta y, gracias a eso, consigue un precio fantástico. ¡Eso es prosumo! (El País Semanal, 2007:92).

Los prosumidores comercializan productos y servicios, aun cuando su trabajo no es remunerado; crean valor cuando actúan como voluntarios; aceleran la innovación al recomendar mejoras a los productos y/o detectar en ellos imperfecciones, generan y trasladan el conocimiento y las técnicas, también reproducen la fuerza de trabajo, además que la educan y preparan para que formen parte de la producción económica y la sociedad en general. "La economía monetaria refleja únicamente la producción económica de un país" (Mankiw, 2007: 124); se espera avanzar en la aseveración, en cuanto a que esta es solo un fragmento de un mapa económico mucho más grande, en el cual se incluye la economía invisible; y son las dos tan grandes como importantes, y, más aún, cuando una depende de la otra. La economía invisible interactúa con la monetaria, desplazando el valor de un lado a otro a través de los prosumidores. La economía invisible y sus generadores, son de suma importancia tanto para el sustento de la economía monetaria como para el avance en el camino hacia el desarrollo.

La sociedad necesita personas que se hagan cargo de los ancianos y que sepan cómo ser compasivos y honestos. La sociedad necesita gente que trabaje en los hospitales. La sociedad necesita todo tipo de habilidades que no son sólo cognitivas; son emocionales, son afectivas. No podemos montar la sociedad sobre datos (Toffler, 2006).

La economía monetaria se enmarca en todo aquello inmerso en la producción económica de los países, sin embargo, es indiscutible que al margen de ello, existe este universo de actividades que no son detectadas por todos los indicadores que en esta estructura se utilizan; lejos de pretender por el momento como sociedad, que dichas actividades de tipo no económico, sean incluidas en esta estructura, dada la condición de invisibilidad que ellas por su naturaleza tienen, sí es indispensable que se avance en su reconocimiento y conceptualización ya que tienen un carácter más social que económico. A partir de esto, no solo entender, que la frialdad y tecnicismo de los indicadores económicos en muchos casos se encuentran lejos de la verdadera realidad de la sociedad, sino que a partir de una mirada hacia la economía prosumista, además de un reconocimiento y fortalecimiento de ella, se lograría una posible revolución de la actividad desde todas sus áreas de acción (económica, social, cultural, política, ambiental y tecnológica), a través de los que se podrían denominar en algún momento los prosumidores del desarrollo.

Perspectiva teórica

El objetivo de la investigación fue el de aportar elementos para avanzar en el conocimiento y comprensión de este invisible fragmento de la economía, las diferentes actividades que se realizan en él, los presupuestos que movilizan a los diferentes tipos de prosumidores, además de resaltar el aporte que estos hacen tanto al sostenimiento de la economía monetaria, como al logro del desarrollo de la sociedad. Bajo los lineamientos teóricos entregados por el padre del concepto (Toffler, 2006), acerca la teorización de la economía invisible y su interrelación con la monetaria, las diferentes consideraciones de desarrollo entregadas por (Sen, 2000) y (Max-Neef, 1993) acerca de la nueva economía de las múltiples inteligencias, en las cuales el prosumidor es su gran protagonista y los trabajos adelantados por (Henderson, 1999), en los cuales hace referencia a la cohesión social a partir de estas actividades; se desarrolló la investigación con el fin de establecer los diferentes tipos de prosumidores, sus presupuestos, sus actividades realizadas y el aporte del contexto económico invisible en el cual actúan, sobre el desarrollo, enriqueciendo de esta forma los estudios realizados hasta el momento, y ampliando el abanico de posibilidades a la hora de ver, entender y analizar la economía invisible.

Materiales y métodos

La investigación se orientó en un estudio exploratorio de carácter descriptivo acerca de las actividades incluidas en la economía invisible, determinando sus agentes prosumidores tanto en la economía monetaria como el logro del desarrollo, además de la captura de los presupuestos inmersos en el actuar de cada tipo de prosumidor (económico, social, cultural, político, ambiental y tecnológico), buscando identificar principios que creen nuevas formas de captar la realidad económica de una forma más social y menos monetaria, además de la creación de posibles instrumentos para fomentarlo e incentivarlo, ya que las actividades prosumistas no son tan importantes contabilizarlas, como sí realizarlas.

La descripción de las actividades prosumistas al interior de los núcleos familiares puede llevar a identificar algunos aspectos importantes a la hora de definir su situación económica, social, cultural y de bienestar. De esta forma, alcanzar hipotéticamente una descripción en cuanto al grado de ahorro en el ingreso familiar disponible a causa del ejercicio prosumista, de igual manera, el detectar algunas mejoras en indicadores de bienestar y calidad de vida de los integrantes del núcleo familiar a partir del prosumo. El anterior planteamiento se constituyó inicialmente como objeto de investigación, sin embargo, el hecho de estudiar estas actividades en la familia, requería un previo conocimiento más completo e integral de la economía invisible y los agentes que actúan en ella. Por tanto, una vez profundizado el tema, podremos como sociedad comenzar a identificar dichos elementos, en los diferentes agentes económicos macro, que nos rodean como la familia, la empresa y el Estado.

Resultados

El escenario económico suele ser comúnmente considerado a partir de la existencia de los mercados, transacciones, dinero en papel, metal y plástico, cuentas bancarias, ganancias, rendimientos y beneficios económicos; en este contexto, la frecuencia básica y general, es la producción de bienes y servicios por parte de las empresas, para así, ser comercializados por estas u otras, llegando al consumidor final por medio del acto de intercambio (mercancía-servicio vs. dinero o especie).

En esta economía se encuentra todo lo cuantificable, aquellas actividades remuneradas monetariamente y/o en especie, independientemente si estas se realizan o no, bajo criterios de legalidad[6] e igualdad. La percepción común que se tiene de la economía, se circunscribe en la mayoría de los casos, a la existencia de bienes y servicios que se producen y consumen, por medio del mercado y gracias al dinero.

El mundo actual globalizado y capitalista ha generado que gran parte de las percepciones que se tienen con respecto a la economía, los mercados y la riqueza, sean netamente de carácter monetario, todo suele determinase a partir de cuánto cuesta este o aquel bien o servicio, y de cuánto será la ganancia o rendimiento que se adquiere en un negocio o transacción. Frecuentemente se considera el mejoramiento o no, de la situación económica de un país, con base en indicadores, que previamente han sido alimentados de datos y estadísticas, que resultan de las relaciones monetarias y productivas de la economía; de hecho, no es un secreto que, en la mayor parte de los casos, las políticas públicas de carácter económico, se toman bajo el análisis de estos datos.

Cambio de percepción

Las tendencias están cambiando, aparecen cada vez más personas interesadas en observar más allá de lo cuantificable y contable. Economistas como Manfred Max-Neef, Amartya Sen y Hazel Handerson, el sociólogo Alvin Toffler, y el comunicador social Don Tapscot, entre otros, han logrado traspasar la visión economicista. Al interior de sus teorías, consideran al hombre como algo más que un ser económico; ubicándolo como un agente activo en la construcción integral de sociedad, de esta forma, es situado en la primera escala de protagonismo del desarrollo, riqueza y sostenimiento de la misma.

Estos autores, a partir de sus planteamientos, llaman al despojo de aquellas visiones y criterios monetarios, utilitaristas y capitalistas y a la hora de analizar el escenario económico; por el contrario, estimulan a realizar una observación económica, a partir de otro tipo de criterios como la humanidad, ciudadanía, amor, colaboración, conciencia, caridad e incluso altruismo.

Estas nuevas corrientes de pensamiento, han hecho un llamado a los economistas, a equipar el análisis de estas variables no económicas. Los grandes pensadores económicos de la historia han estudiado a través del tiempo variables como el desempleo y la inflación, y sin embargo, estas siguen existiendo e inquietando a los ministros de hacienda, las directivas de las bancas centrales y en general a los gobiernos de cada país.

Algunos interrogantes

¿Es posible que no se hayan analizado todas las variables que influyen en la economía?, ¿quizá aquellas variables macroeconómicas tan estudiadas y que han sido denominadas en el argot económico "el cáncer de las economías", podrían comenzar a presentar el comportamiento deseado, en la medida en que se incluyan con mayor fuerza en los análisis, otras de tipo no económico?, ¿se podrían llegar a definir estas otras, como las variables profundas de la economía?

La denominada economía invisible (prosumo)

Es pertinente indagar otro tipo de escenarios que permitan identificar nuevas realidades, en las cuales se tenga la oportunidad de localizar otros elementos, que puedan llevar a una consideración y percepción más amplia de la economía y no solamente estadística, monetaria y financiera. La denominada economía invisible o prosumista, nos brinda esta oportunidad, al permitirnos explorar en estos campos, que se circunscriben al margen de las variables convencionales como producción y consumo, sin desconocerlas en su esencia, porque además de ello, las unifica a partir de criterios y características diferentes.

El beneficio de la economía invisible

La vida cotidiana está permeada en mayor o menor medida por esta economía; las actividades que pueden parecer normales, trascienden la cotidianidad porque no solo generan diferentes beneficios, colectivos e individuales, precisamente por la naturaleza de sus variables, sino que además, no representan una disminución en la renta disponible de quien la realiza; incluso, en algunos casos la incrementa, ya que ciertas actividades de este tipo, sustituyen otras, que en el escenario de la economía convencional, habrían tenido que ser pagadas o remuneradas.

La economía globalizada

La mayoría de los países del mundo se rigen actualmente por la economía de mercado; este sistema ha logrado uniformar los procesos y, gracias a ello, se sustenta técnicamente la globalización, las transacciones de bienes y servicios en los diferentes mercados, haciendo que el mundo esté económicamente conectado. Las grandes actividades básicas, que hacen que este sistema económico exista son en esencia: la producción y el consumo, sin ellas difícilmente se podría imaginar una vida económica. El prosumo es un término acuñado en los años 80, para describir todas aquellas actividades producidas y consumidas por un mismo agente económico, sin embargo, es importante comprender que este término no divide las variables, de hecho, las fusiona para generar un nuevo significado a partir de la esencia de cada una.

¿Todo es producción y consumo?

¿Todas las actividades que se realizan en la economía están delimitadas básicamente por la producción de bienes y servicios o el consumo de los mismos; por los mercados, las ganancias y las trasferencias monetarias?, ¿se encuentra nuestra actividad económica sujeta únicamente a todo aquello que se compra y vende en los mercados y gracias al dinero?, ¿existen actividades que nada tienen que ver con el dinero, la producción (oferta) y el consumo (demanda), pero hacen parte importante de la economía?[7], ¿existen actividades que realizamos o podríamos realizar frecuentemente en nuestra vida cotidiana y que están presentes en la economía, incluso en el desarrollo de la sociedad, solo que sin pasar por el sistema económico convencional? Para dar respuesta a estos interrogantes se encuentra la economía oculta o invisible. En ella se conjugan las acciones de producción y consumo en un mismo agente, esta economía no es de producción, ni de consumo, es de ambas, es decir, de Prosumo.

El Prosumo

Alvin y Heidi Toffler (1980), en su libro La tercera ola[8] y retomado en la Revolución de la riqueza (2006), definen este concepto, acuñando un nuevo término que da cuenta de la interacción entre los conceptos de producción y consumo. El nuevo vocablo no se refiere únicamente a la unión de las dos acciones económicas, por el contrario, en él se incluye una serie de consideraciones y características que lo explican y dan sentido (ver figura 1).

Figura 1: Etimología de la palabra prosumo. (Ortegón, 2011:27)

Alvin Toffler denomina prosumo a todo aquel bien, servicio, actividad o experiencia producida y consumida por un mismo agente, individuo o colectivo, para beneficio propio o de otro(s), dependiendo si se refiere a prosumo individual o colectivo, sin realizarse en el trascurso de este proceso, una transacción de tipo económico al interior del mercado (ver figura 2).

Figura 2. Características del Prosumo. (Ortegón, 2011:27)

Las actividades prosumistas

El prosumo es lo que aprovecha el supermercado, cuando en lugar de vendedores utiliza al propio cliente, o las estaciones de servicio donde uno mismo se abastece la gasolina, los cajeros automáticos y los dispensadores de productos, en estos casos el consumidor asume también el papel de productor del servicio de venta.

El padre que arregla el jardín, la madre que ordena la casa y cuida de sus hijos, además que los educa y enseña a vivir en sociedad, preparando así, la futura fuerza de trabajo; las personas que forman parte de un grupo de voluntarios, aquella persona que cuida en casa de su familiar enfermo, cuando se siembran árboles, al apagar el interruptor pensando en el calentamiento global o bien en el ahorro de la factura de cobro mensual, cuando se crea poesía, música o se pinta un cuadro, al reciclar, cuando se es parte del coro de la iglesia, hacer recolectas o basares para las causas humanitarias, la forma inteligente de comprar, donde se aprovechan cupones y descuentos, la recomendación de productos, el autoservicio; todo ello, por ejemplo, son actividades prosumistas.

Estas actividades forman parte de la economía invisible y sus agentes se denominan Prosumidores". Este segmento económico es tan grande e importante como el monetario, porque contribuye el primero para el sostenimiento efectivo del segundo.

¿Puede alguien imaginar una economía funcional, y mucho menos la productividad de la economía visible, sin trabajadores a los que se les haya enseñado desde niños a vestirse, hablar, trabajar en grupo y todo aquello que implica los procesos de socialización? ¿Qué sería de la productividad de la economía monetaria, sin que los trabajadores que llegaran a ella, carecieran incluso de estas mínimas habilidades? Esto es producido por la economía invisible. (Toffler y Toffler, 2006: 315).

La economía y el prosumo

La economía monetaria refleja únicamente la producción económica[9] de un país; por tanto, esta es solo un fragmento de un mapa económico mucho más grande, en el cual se incluye la economía del prosumo. La división de la economía según Toffler es presentada en la figura 3 (sector B: Economía Monetaria; sector A: Comprende entonces, todo lo que se hace para uso propio, es decir, el universo de la economía invisible) (Toffler y Toffler, 2006:221).

Figura 3. División de la economía. Elaboración propia. (Ortegón, 2011:30)

La economía no monetaria interactúa con la monetaria, desplazando los beneficios de un lado a otro a través de los prosumidores. La economía invisible y sus generadores, son de suma importancia tanto para el sustento de la economía monetaria como para el avance en el camino hacia el desarrollo.

Supuestos del prosumo

El área de acción del prosumo es la economía invisible: Este contexto tiene sus propios actores, ellos son los prosumidores, y mientras se ubican en el escenario no detectado del prosumo, sus acciones están condicionadas por factores muy diferentes a los de la economía convencional. Los prosumidores se trasladan de un lado a otro, cambiando de papel en la economía, en ocasiones son consumidores y/o productores, desarrollando actividades que se rigen a partir del sistema monetario y contable de la economía; y de una acción a otra, pasan a integrar el universo prosumista, con un solo clic, con oprimir un interruptor, con una acción o actividad realizada, de repente, están del otro lado, incidiendo en la economía y el desarrollo de forma invisible.

El prosumo es interdependiente con la economía visible: Estos dos sectores están sujetos, por tanto, uno no existiría sin el otro, las actividades desarrolladas por los prosumidores en la economía invisible, cumplen para su paralela, funciones cohesionadoras y de productividad (Toffler, 2006: 276). Las actividades productivas y competitivas son para la economía visible, lo que las cohesionadoras y productivas son para la economía invisible.

El prosumidor es un dinamizador de la economía: La presencia del prosumidor es indispensable para la sociedad y más cuando sus actividades están enmarcadas en la mejora de las condiciones del individuo o colectivo que las realiza. Es importante avanzar en el conocimiento de este universo para saber en qué momento actuamos como consumidores y/o productores bajo una racionalidad económica, y en qué momento nos desplazamos al escenario prosumista, casi siempre, bajo otro tipo de lineamientos que se encuentran lejos de una medición, intención o motivación económica de la actividad.

La economía invisible se ubica al margen de las cuentas nacionales: Las actividades prosumistas no son remuneradas, por tanto, no contabilizadas. Estas actividades, al no ser integradas en las estadísticas nacionales, están generando una brecha entre la realidad, la simpleza y frialdad de los indicadores económicos. Si bien es cierto que este tipo de actividades por su naturaleza de no mercado, son difíciles de ser detectadas por la economía, sí es importante una vez adelantados los estudios que la expliquen y analicen profundamente, crear instrumentos de captura que puedan lograr detectarlas e incorporarlas a los indicadores de bienestar social, desarrollo humano, capital social, ciudadanía, innovación, arte, medioambiente y de crecimiento. De igual forma, instrumentos que las fomenten y estimulen.

Entre los principales indicadores de bienestar social se encuentra el Bienestar Económico Neto (B.E.N.), el índice de progreso social, el índice de desarrollo humano, la línea de pobreza, las necesidades básicas insatisfechas (N.B.I). Estos dan cuenta de los aspectos cualitativos y de las necesidades básicas, en contraposición al P.I.B., cuyo énfasis está en lo económico y monetario. La idea es sustituir el P.I.B. por un indicador de desarrollo integrado, de carácter social tal, que supere la dicotomía histórica entre lo económico y lo social a la hora de realizar mediciones y orientar el proceso de desarrollo hacia el bienestar colectivo (Boltvink, 1992:3).

La gran limitación del producto interno bruto (PIB) con respecto a la presencia de la economía invisible, es que este tiene un enfoque basado en los bienes y servicios transados en el mercado o susceptibles de hacerlo, es decir, que solo captura e incorpora en él lo concerniente a la denominada producción económica. ¿Existe entonces una diferencia entre el valor económico y el valor social? ¿De ser esto así, dicha diferencia es en un buen porcentaje gracias a la actividad del prosumidor?[10]

El prosumo aporta al desarrollo y bienestar: Las actividades desarrolladas por los prosumidores en el marco de la economía invisible aportan específicamente al bienestar y desarrollo de los agentes, individuos o colectivos, que las realizan y generalmente de la misma forma a la sociedad en general, se trata de actividades de carácter cohesionador, de cuidados, protección, democracia, arte, innovación, reproducción de la fuerza de trabajo, según el tipo de prosumidor en cuestión.

El prosumo permea todos los sectores de la economía: Según los autores padres del concepto (Toffler, 1980), quienes acuñaron el término hace tres décadas, este se presenta en diversos sectores de la economía, Estado, empresa, familias, instituciones, por tanto, es importante avanzar en el conocimiento de este campo, en la caracterización de dichas actividades, de sus agentes prosumidores y su contexto de acción (sector A), de esta forma, disponer de información para lograr un mejor conocimiento acerca de la importancia que tiene esta en la economía monetaria (sector B) y especialmente la contribución que ella hace en el logro de avanzar por el camino hacia el tan deseado desarrollo.

Tipos de prosumidores

Los prosumidores comercializan productos y servicios, aun cuando su trabajo no es remunerado, crean valor cuando actúan como voluntarios; aceleran la innovación al recomendar mejoras a los productos y/o detectar en ellos imperfecciones, generan y trasladan el conocimiento y las técnicas, también reproducen la fuerza de trabajo, además que la educan y preparan para que hagan parte de la producción económica y la sociedad en general(Bocanegra, 2009).

Al retomar el ejemplo de la actividad prosumista referente al padre que arregla el jardín, y con ello significar los diferentes enfoques o categorías subyacentes que puede llegar a tomar esta actividad, el padre de familia, no solo lo hace por dar una mejor apariencia visible de su casa y a la vía pública, ya que su jardín colinda con la calle, categoría social y ambiental. También lo hace porque posiblemente le proporciona distracción, alejamiento de la rutina (personal) y seguramente se ahorra una parte de su ingreso disponible, al no pagar a un jardinero para que realice esta actividad, de esta forma, direcciona estos recursos hacia otro tipo de gastos o sencillamente los ahorra (económico).

El prosumidor económico: Son personas que se caracterizan por su forma inteligente de interactuar dentro y fuera del mercado. Su acción se fundamenta en la búsqueda de excedentes económicos representados en ahorro, adquisición de productos o beneficios adicionales. Proporciona excedentes económicos a la economía de forma consciente o inconscientemente, para sí mismo, para otros y/o por coacción de terceros. Actividades que realiza: Trabajo doméstico, autoservicio, hágalo usted mismo, servicios propios, autoproducción, autoconsumo, consumo inteligente.

El prosumidor social: Son aquellos que realizan sus actividades socialmente cohesionadoras. Sus pretensiones son propender por el logro de beneficios colectivos y ayuda a las personas, bajo criterios de responsabilidad social y altruismo; su labor está enmarcada en la contribución a la estructura social de la sociedad.

Actividades que realiza:Voluntariado, cuidados, consolidación, colaboración, reproducción, ayuda bilateral.

Prosumidor cultural: Personas que se identifican con la cultura de un territorio, por tanto, la promueven, enriquecen, promocionan, trasmiten y conservan, a través de sus actividades. Se caracterizan por su sentido de pertenencia, talento, patriotismo y un buen comportamiento en su vida cotidiana al interior de la sociedad.

Actividades que realiza: Literatura, folclor, tradiciones, patrimonios, arte, música, buenas conductas.

Prosumidor político:Ciudadanos comprometidos con la vigilancia y control de la actividad pública. Fortalecen la democracia a través de sus actividades de participación, garantizando la efectividad en el cumplimiento de las funciones sociales, por parte del Estado. Son personas con conciencia política y electoral, buscan a través de sus acciones garantizar el interés general antes que el individual. Actividades que realiza: Participación ciudadana, voto de conciencia, control social, trabajo al Estado.

Prosumidor ambiental: Aquellos conscientes de la necesidad de conservar y mantener los recursos naturales. Se caracterizan porque realizan sus actividades con base en una conciencia ambiental, de sostenibilidad, reintegración y racionalización.

Actividades que realiza: Reciclaje, racionalización de recursos, siembra de árboles, producción limpia, micro recolección de basura, cuidado al medioambiente.

Prosumidor tecnológico científico: Personas que realizan sus actividades a través y gracias a los avances tecnológicos, se movilizan en ambientes electrónicos y virtuales. Se caracterizan por trasmitir y percibir información a través de la red, de esta forma, adquieren conocimientos y los comparten. Aceleran la innovación gracias a sus recomendaciones y aportes.

Actividades que realiza: Autoformación y traslado de técnicas, forma inteligente de comprar, autoproducción tecnológica, democratización de la información, cuidado de la salud.

Incidencia del prosumo en el desarrollo

Es claro que el desarrollo de una sociedad no está determinado precisamente por un solo indicador, de hecho, tampoco lo está por todos ellos, por tanto, el desarrollo, incorpora en sí mismo, variables y factores que no son medibles. Los tradicionales indicadores y estadísticas que generalmente son utilizados por las autoridades encargadas de dictaminar el desarrollo económico de un territorio, dejan de lado variables importantes para reflejar integralmente esta situación en la sociedad; como los valores, la ética, el daño ambiental y por supuesto, la economía invisible, que como se ha planteado anteriormente, tiene solo un carácter de invisibilidad monetaria. ¿Existe una brecha entre el desarrollo real y el calculado, debido a la falta de incorporación de este tipo de variables?

Discusión de resultados

¿Cómo sería el mundo sin el prosumo?

¿Cómo sería el mundo si los padres no se responsabilizasen de educar a sus hijos, si los ciudadanos no reciclaran, o no se colaboraran, sin esperar nada a cambio?

¿Y si no se mantuviesen páginas web para que otros se informaran y formaran? ¿No sería el mundo mucho más pobre sin Wikipedia, sin cientos de miles de páginas web, blogs, foros y programas creados, mantenidos y desarrollados para que muchas personas los utilicen para mejorar su vida laboral, familiar, sentimental, personal, académica, técnica, física y emocional?

 ¿Cómo sería nuestra sociedad sin la presencia de Médicos del Mundo, Intermón Oxfam, Adena, Greenpeace y las miles de ONG y fundaciones que se nutren del trabajo de millones de voluntarios?, ¿o sin el creciente número de ciudadanos que adquieren coches híbridos, más caros pero menos contaminantes, o que instalan paneles solares, aíslan sus casas o simplemente ahorran energía y agua con solo oprimir un interruptor o cerrar la llave cuando es innecesario?, ¿sin todos aquellos pintores, escultores, escritores, actores aficionados que, en sus ratos libres aumentan el patrimonio artístico de la humanidad?, ¿cuánto cuesta la cohesión social, la comprensión, los buenos comportamientos?, ¿cuánto aporta ello al mundo? La riqueza no es solo económica y mucho menos monetaria.

La suma de todas estas acciones tienen un gran impacto en la sociedad, al realizarlas somos responsables cada uno de nosotros: los prosumidores del desarrollo. Allí donde la economía monetaria visible, es lenta en adaptarse a los cambios y asignar efectivamente los beneficios, la economía prosumista invisible los adopta y los asigna respectivamente con velocidad.

La economía no monetaria interactúa con la monetaria, desplazando el valor de un lado a otro a través de los prosumidores. La economía invisible y sus generadores, son de suma importancia tanto para el sustento de la economía monetaria como para el avance en el camino hacia el desarrollo. En la medida en que se potencialicen los aquí denominados prosumidores del desarrollo, se logrará un notorio mejoramiento en los diferentes niveles de aquellos indicadores que miden el desarrollo económico.

La creatividad e imaginación humanas son los recursos verdaderamente inagotables en nuestras nuevas ecuaciones, limitados solo por el capital social que se invierte en desarrollar ciudadanos y ciudadanas despiertas y responsables, cuyas aptitudes podrán contribuir a una nueva evolución de sus sociedades y de la humanidad en nuestra era de interdependencia global (Henderson, 1999: 125).

A partir de la existencia de asociaciones de autoayuda como alcohólicos anónimos, centros de rehabilitación de drogadictos ¿Tienen siempre sentido los conceptos de soledad y desamor?, ¿tiene siempre sentido el despilfarro burocrático, si la gente puede ayudarse a sí misma, como lo hace el prosumidor que cuida su salud? Las personas que trabajan para el sector del prosumo, son tan necesarias como las que lo hacen para los mercados monetarios. El paciente es imprescindible en la tarea médica de reducir su obesidad o la adicción al tabaco, y los padres no podrán nunca ser excluidos de los problemas educacionales de sus hijos.

Conclusiones

Prosumo: ¿sinónimo de economía invisible?

No todo lo económico es monetario, por tanto, el término economía invisible se debe ajustar a "economía monetariamente invisible", debido a que la brecha se encuentra en la cuantificación. Los prosumidores actúan todo el tiempo, en sus diferentes áreas, generan a cada segundo un valora la economía y al desarrollo de la sociedad, ello se hace visible en bienestar de las personas y su comunidad y en ocasiones en el crecimiento económico; sin embargo, el hechode no contar con los instrumentos que permitan cuantificar este fragmento económico, hace que la economía continúe estandarizada en unos indicadores y resultados que no muestrancompletamente la realidad económica, por tanto, se seguirá observando que incluso los economistas y expertos más notados tienen tan poco éxito en sus pronósticos, al no tener adecuadamente en cuenta el prosumo, apoyándosedemasiado en cuantificaciones que les conducenal error.

Las variables profundasde la economía

Los economistas tradicionales, que tienden a dejar de lado, por intrascendente, el prosumo, solo definen la realidad a partir del valor económico, como algo que únicamente crea valor cuando el dinero cambia de manos. Los economistas suelen sentarse siempre, en superficialidades cuantificables, dejando de lado las aquí denominadas variables profundas de la economía, encontradas en el fragmento económico del prosumo. La persistencia en el valor económico, nos ciega frente al inminente drama del mañana, esto en parte porque a diferencia de la actividad no remunerada, el dinero es fácil de contar y se presta a ser calculado y ajustado en modelos económicos. En la siguiente tabla se distinguen los tipos de economía, por un lado, monetaria (visible) y la no monetaria (invisible).

Tabla 1. Componentes de los Sectores de la Economía

Ortegón, 2011:143

Es necesario tener en cuenta el prosumo

El desconocimiento acerca del prosumo podría ser aceptable si este fuera, de hecho, intrascendente, o si tuviera poco impacto sobre la economía o el desarrollo. Pero eso es falso en ambos supuestos. El resultado es que ese instrumento básico de todas las economías, que es el producto interno bruto, en el que se basan tantas decisiones empresariales y gubernamentales, no está reflejandola verdadera realidad. Se pueden establecer relaciones entre los tipos de prosumidor y su incidencia en la economía y el desarrollo.

Sería importante que los economistas lográramos a partir de nuestros modelos y reflexiones economicistas, decir cuánto cuesta la cohesión social, el amor, la colaboración, la cultura, la autoproducción, el autoservicio, el hágalo usted mismo, el cuidado al medioambiente, la ciudadanía, las buenas conductas y el civismo.

El tiempo durante el que no se trabaja en la economía remunerada, puede ser más importante para el bienestar de la sociedad, que el tiempo de trabajo remunerado. El Prosumo carecerá de precio, pero tiene valor (ver figuras).

Beneficios por la existencia del prosumo

 

Beneficios del Prosumo en los Agentes Económicos (Ortegón, 2011:143)

Los subsistemas económicos

Subsistemas Económicos. (Ortegón, 2011:144)

No obstante, muchos economistas y no economistas han luchado al interior de sus teorías y postulados por demostrar que el hombreno es solo un ser económico. Los primeros pasos de Gary Becker y Amartya Sen, que en el seno de la profesión de la economíahicieron desde muy pronto poderosos esfuerzos intelectuales para convencer a los colegas de la importancia de entender al hombre desde otras perspectivas y no solo la económica, sin hallar otra respuesta que un educadomurmullo, antes de que se les concediera, por fin sus premios Nobel.

En un momento u otro, todos somos prosumidores y todas las economías cuentan con un sector del prosumo porque muchos de nuestros deseos y necesidades más íntimos no los proporciona o no los puede proporcionar el mercado; o son demasiado caros; o tal vez disfrutamos siendo prosumidores o necesitamos terriblemente serlo (Bocanegra, 2009: 241-246).

La curva de prosumo

No todo lo que genera crecimiento económico es resultado de la economía productiva. Existenactividades económicas en la economía, las cuales a pesar de no ser transadas (remuneradas) en el mercado, cumplen de igual forma una función en el ambiente económico, generando beneficios directos e indirectos para que se aumente la economía productiva por tanto se genere un crecimiento económico. Es importante como sociedad comprender que la realidadeconómica, se represente a partir de los resultados de la economía productiva, también debemos mirar la "economía productiva"

FWr: Fracción de trabajo recibido, Prsm: Prosumo, WnR: Trabajo no remunerado.

Curva Prosumo. (Ortegón, 2011:145)

La Existencia del prosumo y su fortaleza comienza a confrontar fuertemente la figuray el sentido del empleo y, más aún, el desempleo, no siempre una persona empleada, es porque no recibe beneficios, y mucho menosahora podremos afirmarque las personas desempleadas no están ocupadas y generando beneficios para sí, para la economía y el desarrollo de la sociedad. No todo lo económico, es monetario

Categorización actividades según fragmento económico. (Ortegón, 2011:146)

Futuros contextos de indagacióndel prosumo

El prosumo negativo o antiprosumo: Se podría definircomo todas aquellas actividades ejercidas por un agente, que afectan el buen funcionamiento de la economíay obstaculizan el desarrollo de la sociedad. Entre ellas se considerarían por ejemplo: contaminación, robo, corrupción, mal comportamiento, violencia familiar, desinformación, abstinencia electoral, deforestación, irresponsabilidad social, intolerancia, irrespeto, desamor, mala educación y ejemplo a los hijos, el estrés. Todas estas variables no económicas, son de prosumo negativo, por tanto, disminuyen la productividad, la cohesión social, la productividad de la economía y obstaculizan el logro del desarrollo. Importante conocer en un estudio posterior las implicaciones negativas que tienen los prosumidores aquí identificados.

Análisis del prosumo en los agentes económicos: Es importante conocer cómo se movilizan las variables del prosumo en los diferentes agentes de la economía y la sociedad (familias, empresas y Estado). Se presenta el mapa de ruta investigativa, que se constituyó en la primera intención investigativa, sin embargo,después del estudiorealizado al prosumo, adquiere mucha más importancia de ser analizado a través de un trabajo de campo, que operacionalice las variables aquí analizadas (tipos de prosumidor, actividades, presupuestos, escenarios de acción,influencia en la economía y el desarrollo), en un instrumento que pueda ser aplicado, específicamente a las familias, y así poder avanzar en un estudio que posiblemente nos lleve en algún momento a determinar aspectosimportantes en los núcleos familiares.

Cuantificación del prosumo: Posiblemente en algún momento, futuros estudiantes de la ciencia económica, logren establecer algún tipo de instrumentos de captura para calcular el valor de estas actividades y así presentar estos a la sociedad.

Fortalecimiento de políticas públicas que promuevan y potencialicen las actividades de prosumo: Es importante avanzar tanto en el procesoconceptual y cuantificable de las actividades de prosumo, al igual que en su promoción y potencialización; una granposibilidad es a través de los mecanismos de política pública, ya que según el análisis de los componentes del Plan de Desarrollo Departamental del Quindío 2008 – 2011 "QuindíoUnido", se evidencia que estas actividades son importantes para el desarrollo de las diferentes políticas.


Referencias bibliográficas

Bocanegra, C. (2009). Reseña de "La revolución  de la riqueza" de Alvin Toffler y Heidi Toffler. Religión y Sociedad, XXI (44), 241-246.

Boltvinik, J. (1999) Conceptos y medidas de pobreza. En Boltvinik, J. y Enrique Hernández E., Pobreza y distribución del ingreso en México. México: Siglo XXI.

El País Semanal. Artículo sobre IKEA (2007). Argentina.

Henderson, H. (1997) No todo se mide en dinero. Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y su Índice de Desarrollo Humano.

Henderson, H. (1999) Más allá de la globalización. España: Uriel Satori.

Valerie Miller, May 31,Mankiw, G. (2007) Principios de economía. México: Cengage Learning.

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Max-Neef, M. (1993) Desarrollo a escala humana. Barcelona: Icaria.

Nussbaum, M y Sen, A. (1996) La calidad de vida. México: Fondo De Cultura Económica.

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Toffler, A y Toffler, H (2006). La Revolución de la riqueza. España: Debate

Toffler, A. (1999) La Tercera Ola. Barcelona: Barcelona, Plaza y Janés.

Valerie, M. (2000) Conciencia Política: Una Búsqueda Perpetua.

Ortegón, C. (2011) El prosumo: una mirada a la economía invisible. Armenia: Universidad La Gran Colombia.



[1] Artículo desarrollado el marco de la investigación El Prosumo: una mirada a la economía invisible. Programa de Economía – Universidad La Gran Colombia, Seccional Armenia.

[2] Toffler, Alvin (1928-X). Sociólogo y escritor estadounidense, considerado ‘profeta social´, denomina prosumo, a todo aquel bien, servicio, actividad o experiencia producida y consumida por un mismo agente (individuo o colectivo), para beneficio propio o de otro (s), sin realizarse en el trascurso de este proceso, una transacción de tipo económico al interior del mercado.

[3] Prosumo Individual – Colectivo: Se refiere a la acción de prosumir, condicionada por el número de agentes que la realizan, así al ser realizada por una sola persona se determina individual y si se realiza por un grupo de estas, se denomina entonces colectivo.

[4] La palabra prosumidor, o también conocida como prosumer, es un acrónimo formado por la fusión original de las palabras en inglés producer (productor) y consumer (consumidor). Igualmente, se le asocia a la fusión de las palabras en inglés professional (profesional) y consumer (consumidor).

[5] Economía y Finanzas, El Blog Salmón – Weblogs L.S.: Cuando se habla de Economía Invisible o Prosumo (Teoría Toffleriana), los investigadores se refieren al conjunto de trabajo no remunerado que se realiza dentro de un país. Esto incluye actividades como el voluntariado, pero también la labor realizada por amas y amos de casa, el cuidado de enfermos mayores, la atención de niños... miles y miles de horas de trabajo que no tienen compensación, y que de acuerdo con la socióloga española María Ángeles Durán, por ejemplo, equivaldría en términos monetarios al casi 60 % del PIB en su país.

[6] La economía monetaria incluye la economía subterránea, sumergida o también denominada economía negra, esta se refiere a todas aquellas transacciones, negocios, acuerdos económicos realizados al interior del mercado, bajo características de ilegalidad. En la economía subterránea se encuentra el "blanqueo" de dinero, la evasión de impuestos, los sobornos, el contrabando y la piratería. El hecho de que este tipo de transacciones se realice ilegalmente, no significa que no estén dentro del mercado, ya que sencillamente siguen siendo dinero en circulación, por tanto, forman parte de la economía monetaria.

[7] Insumos para el prosumo: Es importante aclarar, que las actividades de prosumo, a pesar de no ser registradas en la economía monetaria, algunas de ellas requieren insumos o materias primas para desarrollarlas, los cuales efectivamente si se transan en el mercado. Por tanto, las actividades que requieren de ello, son determinadas de prosumo, en la medida en que se realiza un servicio o producción que no se transa en el mercado, a partir de la utilización de dichos elementos. (Ejemplo: autoconsumo y autoproducción: prosumidor económico).

[8] La tercera ola se refiere al actual e imperante sistema de riqueza basado en el conocimiento (Internet), el cual se complementa con los sistemas de la primera y segunda ola, la agricultura y la industria respectivamente.

[9] Producción Económica: Es aquella que en donde interviene una unidad institucional que utiliza "insumos de mano de obra, capital y bienes y servicios para obtener otros bienes y servicios" (Sistema de Cuentas Nacionales). (Mankiw 2006:124).

[10] En el sistema de cuentas nacionales no se considera la producción económica y los servicios prestados por los miembros del hogar para su propio consumo, el cuidado de los niños, de los enfermos, la preparación de las comidas, limpieza y mantenimiento de la vivienda, el trasporte de la familia en su propio automóvil, etc. Aunque en la mayoría de los países se dedica una parte importante de la mano de obra y del esfuerzo de las personas a la producción de estos servicios, se excluyen de la producción económica nacional (Mankiw, 2007:125).

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