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INCISO


Volumen 28 número 1 2026


Artículo de investigación


Incertidumbre geopolítica y meta de inflación: Colombia 2021–2024


Geopolitical Uncertainty and Inflation Target: Colombia 2021–2024


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Yeison Ricardo Cardozo Calle1* image, Juan Manuel Herrera Corredor2image, Santiago Gutiérrez Saavedra2


1Universidad del Quindío. Armenia, Quindío, Colombia.


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Cómo citar:


Cardozo Calle, Y., R. Herrera Corredor, J. M., Gutiérrez Saavedra, S. (2026). Incertidumbre geopolítica y meta de inflación: Colombia 2021–2024. Inciso 28(1). https://revistas.ugca.edu.co/index.php/inciso/article/view/1626


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Esta obra está bajo una Licencia Atribución-Compartir Igual 4.0 Internacional

Inciso. Copyright 2026. Universidad La Gran Colombia.


*Autor para la correspondencia: yrcardozo@uniquindio.edu.co


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Resumen


El artículo examinó cómo la incertidumbre geopolítica afecta la credibilidad de la meta de inflación de 3 % fijada por el Banco de la República entre 2021 y 2024. Con un enfoque interpretativo sustentado en fuentes oficiales, se combinaron el índice de riesgo geopolítico (GPR) y las expectativas de inflación provenientes de los comunicados de política monetaria. El análisis identificó cuatro episodios geopolíticos en el ciclo 2021-2024, dos de los cuales superan el umbral de riesgo agudo: marzo de 2022 (GPR = 318,95 puntos; z = +4,60 sigma) y octubre de 2023 (GPR = 197,89 puntos; z =

+2,05 sigma), en los que el aumento del GPR antecede en 40-60 días un repunte de las expectativas inflacionarias, ampliando transitoriamente la brecha respecto de la meta. Aun así, las expectativas presionadas al alza, no se desanclaron de manera permanente, lo que sugiere un ancla parcial sostenida por el capital reputacional del banco central. Los hallazgos mostraron que los mensajes de la autoridad monetaria que sugieren una naturaleza externa de los choques y un compromiso continuo con la meta favorecen una reconvergencia más rápida de las expectativas. El estudio aportó evidencia para Colombia sobre la interacción entre riesgos globales y credibilidad monetaria, y destaca la importancia de la transparencia comunicacional como instrumento de política en economías emergentes expuestas a choques externos.


Palabras clave: meta de inflación, comunicación de política monetaria, anclaje de expectativas, economías emergentes, riesgo geopolítico, expectativas de inflación.


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Abstract


This article examines how geopolitical uncertainty affects the credibility of the 3 % inflation target set by Banco de la República between 2021 and 2024. Using an interpretive approach grounded in official sources, the study combines the Geopolitical Risk Index (GPR) with inflation expectations drawn from monetary policy statements. The analysis identifies four geopolitical episodes in the 2021–2024 cycle, two of which exceed the acute-risk threshold: March 2022 (GPR = 318.95 points; z

= +4.60 σ) and October 2023 (GPR = 197.89 points; z = +2.05 σ). In both cases, the rise in the GPR preceded a rebound in inflation expectations by 40 to 60 days, temporarily widening the gap relative to the target. Even so, expectations—despite upward pressure—did not permanently de-anchor, which points to a partial anchor sustained by the central bank's reputational capital. The findings show that monetary authority communications framing shocks as external in origin, and reaffirming an ongoing commitment to the target, are associated with a faster reconvergence of expectations. The study contributes evidence from Colombia on the interaction between global risks and monetary credibility, and highlights communication transparency as a policy instrument in its own right for emerging economies exposed to external shocks.


Keywords: inflation targeting, monetary policy communication, expectation anchoring, emerging market economies, central bank credibility, geopolitical risk, inflation expectations.


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Introducción


La variación anual del índice de precios al consumidor (IPC) en Colombia durante el periodo 2021- 2024 experimentó su punto más alto y prolongado desde la adopción de las metas explícitas de inflación en 1999, llegando a 13,34 % en marzo de 2023 y ubicándose durante 41 meses continuos por encima de la meta oficial del 3 % ± 1 punto porcentual (pp) fijada por el Banco de la República (BanRep). Este desvío coincidió con repuntes extraordinarios en los precios internacionales de energía, cereales y fertilizantes —insumos de elevado peso relativo en la canasta de bienes y servicios colombiana—, lo que derivó en un ciclo de endurecimiento monetario que llevó en 20 meses la tasa de política monetaria de 1,75 % en agosto de 2021 a 13,25 % en mayo de 2023.


En el ámbito internacional, el Índice de Riesgo Geopolítico (GPR) -elaborado por Caldara y Iacoviello (2022)- alcanzó 318,95 puntos en marzo de 2022 (z-score = +4,60 desviaciones estándar respecto a la media histórica normalizada 1985-2019 de 100 puntos), el valor más alto registrado en el periodo analizado 2021-2024. El aumento respondió principalmente a la invasión rusa a Ucrania (24 de febrero de 2022) y a la reactivación de conflictos en Oriente Medio. Estos episodios intensificaron la volatilidad de materias primas estratégicas para Colombia e introdujeron una fuente adicional de incertidumbre sobre la trayectoria futura del nivel de los precios internos.


La literatura documenta que la incertidumbre económica y política puede desanclar las expectativas inflacionarias y reducir la efectividad de los instrumentos de política monetaria en economías emergentes (Bekaert & Lo Duca 2013; Caldara & Iacoviello, 2022). Sin embargo, persiste un vacío empírico respecto al canal que conecta los choques geopolíticos globales con la credibilidad de las metas de inflación en economías emergentes abiertas. Para Colombia, estos vínculos apenas se han explorado y casi siempre sin indicadores cuantitativos de riesgo geopolítico. Por consiguiente, el presente trabajo adquiere relevancia tanto académica —al aportar evidencia cuantitativa y contextualizada sobre cómo los shocks geopolíticos inciden en la credibilidad de la meta del 3 %— como aplicada, al sistematizar hallazgos que pueden contribuir en la discusión sobre el manejo de la política monetaria en contextos de alta volatilidad externa.


Este artículo de reflexión aborda la pregunta: ¿Cómo los episodios de incertidumbre geopolítica registrados entre 2021 y 2024 afectaron la credibilidad de la meta de inflación del 3 % en Colombia y condicionaron la capacidad de la política monetaria para reanclar las expectativas de precios? Para responderla, se plantea como objetivo general analizar el impacto que los episodios de incertidumbre geopolítica (2021-2024) han tenido en la credibilidad de la meta de inflación del 3 % en Colombia y en la capacidad de la política monetaria para reanclar las expectativas de precios. Dicho propósito se desagrega en tres objetivos específicos: primero, caracterizar los principales picos del índice de riesgo geopolítico (GPR) y describir su coincidencia temporal con las desviaciones de la inflación respecto de la meta y los cambios en las expectativas de precios; segundo, evaluar la coherencia de las decisiones de la Junta Directiva del Banco de la República frente a dichos choques externos, a partir de sus informes y pronunciamientos oficiales; y tercero, identificar elementos de política y comunicación que, a la luz de la evidencia analizada, podrían fortalecer la credibilidad del régimen de metas de inflación ante futuros episodios de alta incertidumbre geopolítica.


El artículo complementa la discusión sobre delegación monetaria y transparencia (Barro & Gordon, 1983; Svensson, 1997) con evidencia reciente y local que aporta insumos para futuros investigadores que se interesen por el diseño de la política monetaria del país para contrarrestar efectos de choques externos. Para ello, adopta un enfoque metodológico de carácter mixto, combina (i) revisión de los Informes de Política Monetaria del Banco de la República y boletines del DANE, y (ii) análisis descriptivo del comportamiento conjunto del GPR, la brecha inflación-meta y las expectativas de precios.


Fundamentación teórica


Los bancos centrales cuentan con un activo que se forma con decisiones repetidas y se puede deteriorar ante una sola comunicación equívoca, su credibilidad. Esta asimetría la formalizaron Barro y Gordon (1983); en ausencia de compromisos verificables, el banco enfrenta un equilibrio de alta inflación sostenida porque los agentes anticipan su sesgo expansivo y descuentan sus promesas. La salida que propuso Svensson (1997) fue el compromiso explícito con una regla y su justificación pública en cada reunión, procedimiento denominado control óptimo bajo compromiso; este planteaba que, al revelar su función de reacción, el banco reduce la prima de riesgo inflacionaria incorporada en salarios y contratos.


Esa lógica anterior la expandieron Clarida et al. (1999) al plano operativo y demostrando que las minutas, los informes de política monetaria y las proyecciones de inflación no son instrumentos de transparencia pasiva, sino mecanismos de transmisión activos que permiten evaluar en tiempo real la coherencia entre metas y acciones. El problema no resuelto por esa arquitectura es qué ocurre con la credibilidad cuando un choque exógeno de origen geopolítico desplaza simultáneamente la oferta y la demanda, sin que ninguna función de reacción predefinida haya contemplado ese escenario (Blinder, 2000).


En este contexto, la incertidumbre geopolítica opera como un shock exógeno que perturba simultáneamente los lados de la oferta y la demanda agregadas. Caldara y Iacoviello (2022) diseñaron el índice de riesgo geopolítico (GPR) que rastrea términos alusivos a guerras, atentados y tensiones diplomáticas en una base global de 20 periódicos; demuestran que un incremento de una desviación estándar en el GPR reduce el PIB mundial en 0,4 % y eleva el precio del petróleo 5 % al cabo de cuatro trimestres. Ante esta dualidad, los bancos centrales enfrentan un dilema contractivo, elevar la tasa para controlar la inflación impulsada por costos podría profundizar la contracción de la actividad económica, o postergar el ajuste a expensas de erosionar la credibilidad institucional.


En las economías en desarrollo que presentan características estructurales similares a la colombiana, la poca profundidad de los mercados de capital limita la capacidad de absorción interna ante los impactos del ciclo financiero mundial. En vez de dispersarse en los mercados locales, esas alteraciones se dirigen al crédito, al tipo cambiario y, con un cierto retraso, a los precios para el consumidor (Banco de la República, 2023). Colombia tiene una canasta exportadora en la que las materias primas tienen un peso importante, un pass-through cambiario notable en energía y alimentos y una participación significativa de no residentes en el mercado de deuda pública.


En tales circunstancias, los episodios de aversión global al riesgo suelen estar alineados con los picos de la prima soberana, que provocan caídas bruscas y aumentan la inflación importada antes de que el ciclo de ajuste monetario pueda entrar en funcionamiento (Arellano y Bai, 2017). La implicación de política no es trivial: la contestación ideal va más allá del simple ajuste de la tasa de interés y requiere que se ancle las expectativas cambiarias por medio de señales institucionales apropiadas. Una devaluación que se percibe como duradera acaba siendo internalizada en los contratos de suministro y en las negociaciones de salarios, lo que hace que el impacto externo alcance una magnitud interna difícil de revertir (Cerutti et al., 2019).


Por su parte, Güler y Yilmaz (2020) arguyen que los bancos centrales que gozan de mayor credibilidad, medida a partir de encuestas sobre expectativas de inflación a largo plazo, logran cerrar la brecha inflacionaria hasta un 40 % más rápido que aquellos con una mala reputación. En otras palabras, destacan cómo la reputación monetaria actúa como un amortiguador del choque. Lo que este hallazgo evidencia es que una buena reputación no solo reduce el golpe inicial de un shock inflacionario, sino que también acelera la vuelta a la meta, porque permite que los ajustes de política sean más creíbles.


En el contexto colombiano, la literatura ha examinado los efectos de los choques externos sobre la inflación, enfocándose en los precios del petróleo, la tasa de cambio y los términos de intercambio. Francis y Restrepo-Ángel (2018) investigaron el impacto de los choques en el precio del petróleo en la economía colombiana entre 2000 y 2017, utilizando modelos de vectores autorregresivos


estructurales (SVAR) invariantes en el tiempo y modelado de proyecciones locales, estos autores encontraron que un choque positivo en el precio del petróleo aprecia la tasa de cambio y ese efecto podría amplificar la brecha respecto a la meta del 3 %.


Según Hamann, Bejarano y Rodríguez (2015), se puede evidenciar que una caída permanente en los ingresos petroleros, debido a choques externos, puede causar que la depreciación de la tasa de cambio nominal desvíe la inflación de su objetivo en Colombia. No obstante, este resultado dependerá del grado de apertura económica y de la rigidez de precios del sector no transable. Por su parte, Julio-Román y Gamboa-Estrada (2019) argumentan sobre las implicaciones de sus hallazgos para la política monetaria. Estos autores citan a Reboredo y Rivera-Castro (2013) y Reboredo et al. (2014), quienes sugieren que, en el contexto posterior a la crisis financiera global, donde la interdependencia entre los precios del petróleo y la tasa de cambio aumentó, la política monetaria podría ser utilizada de manera más pasiva para controlar las presiones inflacionarias derivadas de un choque positivo en el precio del petróleo, ya que los efectos inflacionarios podrían ser parcialmente nivelados por la depreciación del USD.


A su vez, los resultados de Julio-Román y Gamboa-Estrada (2019) indicarían la necesidad de una política monetaria activa en escalas de tiempo cortas, puesto que la correlación entre el petróleo y la tasa de cambio es más débil en esos plazos que en escalas de tiempo más largas. Esos mismos autores apuntan que los efectos inflacionarios del petróleo en un país exportador de petróleo dependen de los niveles de traspaso de la tasa de cambio, lo cual se compensaría si la elasticidad de la cuenta corriente a los movimientos de la tasa de cambio es alta.


A nivel institucional, informes de política monetaria del Banco de la República desde 2022 reconocen la invasión rusa a Ucrania y el encarecimiento de los fertilizantes como factores que “complican la convergencia de la inflación a la meta” (BanRep, 2022a, 2023), pero su análisis adquiere un énfasis de carácter cualitativo. Además, en estudios recientes como el de González et al. (2023) se examinan el rezago con que las expectativas inflacionarias se ajustan ante choques exógenos, aunque sin considerar algún tipo de indicador de riesgo geopolítico, de modo que no identifican un canal específicamente geopolítico ni valoran la coherencia de la respuesta de la autoridad monetaria, generando un vacío analítico al que pretende aportar esta investigación.


En consecuencia, el estudio integra el índice GPR como proxy de la incertidumbre externa en el período propuesto para el análisis y que marca la desviación más prolongada de la meta inflacionaria desde el año 1999. Al analizar la intersección empírica entre los picos de este indicador, el diferencial entre inflación y meta, las expectativas del mercado y los pronunciamientos de la Junta Directiva, se obtiene evidencia sobre los canales de transmisión. Que contribuirían a validar que la credibilidad del banco central no es un atributo garantizado, sino un activo sometido a un desgaste continuo por choques externos; esa debilidad se hace manifiesta cuando las condiciones macroeconómicas internas no bastan para amortiguar el impacto global, máxime en economías emergentes donde los datos confirman que este deterioro golpea de forma desigual a los países, sobre todo los dependientes de exportaciones de materias primas. En tales contextos, la inestabilidad internacional acorta de manera notable el espacio de acción de las autoridades monetarias.


Materiales y métodos


Enfoque metodológico


El estudio adopta un diseño mixto de alcance descriptivo e interpretativo, articulado en torno a tres fuentes de evidencia complementarias y tres procedimientos analíticos que se aplican de forma integrada sobre el período 2021–2024, con 48 observaciones mensuales para Colombia como unidad de análisis.


La primera fuente es la serie mensual del Índice de Riesgo Geopolítico (GPR) global elaborado por Caldara y Iacoviello (2022), disponible en el repositorio Policy Uncertainty (Iacoviello, 2025). El índice cuantifica la frecuencia de artículos periodísticos sobre guerras, atentados y tensiones diplomáticas en veinte diarios internacionales de referencia. Dado que su escala original tiene una media histórica de 100 puntos y una desviación estándar de 47,65 puntos para el período 1985-2019, cada valor mensual se estandariza para expresarlo en unidades comparables:

𝑧�= 𝐺𝑃𝑅𝑡− 100/47,65

Esta transformación permite clasificar los meses del ciclo analizado según umbrales de intensidad: z

≥ +1,2 corresponde a riesgo geopolítico alto y z ≥ +2,0 a riesgo agudo, conforme a la metodología de

los autores del índice.


La segunda fuente es la variación porcentual anual del índice de precios al consumidor (IPC) total nacional, publicada mensualmente por el DANE (2026). A partir de esta serie se construye la brecha inflación-meta como la diferencia aritmética entre la inflación observada y el objetivo oficial del Banco de la República:

𝐵𝑟𝑒𝑐ℎ𝑎�= 𝜋�− 𝜋∗

Donde π_t es la inflación anual en el mes t y π* = 3 %, con una banda de tolerancia de ± 1 punto

porcentual. Un valor positivo de la brecha indica que la inflación supera el objetivo del banco central.


La tercera fuente está compuesta por comunicados de prensa y minutas de la Junta Directiva del Banco de la República, seleccionados de forma intencional por su correspondencia con los episodios de mayor tensión geopolítica del período: el comunicado del 29 de abril de 2022, la minuta del 31 de marzo de 2022 y el comunicado del 31 de octubre de 2023. Estos documentos constituyen el material primario para el análisis narrativo.


El primer procedimiento analítico consiste en la superposición gráfica del GPR estandarizado y la brecha inflación-meta en un mismo panel con doble eje, acompañada de marcadores verticales que señalan cada decisión de la Junta Directiva. Esta representación permite identificar si los picos del GPR anteceden o coinciden con ampliaciones de la brecha y aproximar visualmente el rezago entre ambos movimientos, siguiendo el enfoque de sincronía temporal empleado en la literatura de política monetaria (Ahir et al., 2022).


El segundo procedimiento construye una cronología comparativa de los cuatro episodios geopolíticos identificados, registrando para cada uno la fecha del evento, el z-score del GPR en el mes de mayor tensión, la fecha de la primera decisión de política adoptada por la Junta Directiva con posterioridad


al choque y el número de días transcurridos entre ambos hitos. Este rezago opera como indicador de la oportunidad de reacción institucional a lo largo del ciclo.


El tercer procedimiento aplica análisis de contenido a los tres documentos oficiales seleccionados. La codificación se organiza en dos dimensiones: la primera registra la presencia o ausencia de mención explícita al conflicto geopolítico específico, el uso del término "incertidumbre geopolítica" y la cuantificación del impacto previsto sobre precios o tipo de cambio; la segunda clasifica el tono dominante del comunicado en contractivo, neutral o expansivo, según el sesgo implícito en el lenguaje de política monetaria. Ambas dimensiones fueron codificadas de forma independiente por los dos autores y unificadas por consenso, en línea con los protocolos de análisis de contenido aplicado a comunicaciones de banca central (Blinder, 2000; Clarida et al., 1999). Con los datos y el método descritos, esta sección presentará la evidencia: coincidencias temporales, visualizaciones clave y la cronología crítica de las decisiones del Banco de la República frente a los episodios de mayor incertidumbre geopolítica.


Resultados y discusión


Evidencia empírica


Coincidencias temporales entre riesgo geopolítico y desviaciones de la inflación


El análisis muestra una sincronía entre los picos del Índice de Riesgo Geopolítico (GPR) y las ampliaciones significativas de la brecha inflación-meta, siendo el caso más ilustrativo el acontecido entre febrero-marzo de 2022, cuando el GPR alcanzó su máximo histórico en el periodo analizado con 318,95 puntos en marzo de 2022 (z = +4,60 sigma), luego de haber registrado 216,16 puntos en febrero (z = +2,44 sigma), coincidiendo con el agravamiento de la invasión rusa a Ucrania. Cuarenta días después del pico de marzo, la brecha entre la inflación observada y la meta del 3 % se amplió en más de 1,5 puntos porcentuales, mientras que las expectativas de inflación a 12 meses aumentaron en promedio 0,3 puntos porcentuales.


La figura 1 superpone el GPR estandarizado (eje izquierdo, z-score) y la brecha entre la inflación observada y la meta del 3 % (eje derecho, puntos porcentuales). Se observa que el pico del GPR en febrero–marzo de 2022 (z = +4,60 σ) —asociado a la invasión rusa a Ucrania— precede y coincide con la fase de expansión más acelerada de la brecha inflacionaria, que pasó de +3,9 pp en enero de 2022 a un máximo de +10,1 pp en diciembre del mismo año (Figura 1).


5 4.60


4

12

10.1

10


GPR Z-score (σ)

3


2


1


0


-1

-1.4


-2


2.05


6.3


1.27


Brecha vs Meta (pp)

8


6


2.2 4


2


0


-2


-4

GPR Z-score Umbral Alto (1.2σ)

Umbral Muy Alto (2σ) Brecha vs Meta (pp)


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Figura 1. - Brecha inflación–meta y GPR (z-score) en Colombia 2021-2024

Fuente: elaboración propia con datos de Iacoviello (2025) y DANE (2026). Nota: Media GPR 1985-2019 = 100 pts.; σ =

47,65 pts. Meta de inflación BanRep = 3 % ± 1 pp.


En octubre de 2023, cuando el ataque de Hamas a Israel ocurre un segundo episodio que elevó el GPR a 197,89 puntos (z = +2,05 σ), en un contexto en que la brecha inflación-meta, aunque en descenso, todavía alcanzaba +7,2 pp en el país. Este choque se tradujo en un incremento de aproximadamente 0,8 pp en la brecha y de 0,2 pp en las expectativas implícitas durante los dos meses siguientes. La magnitud fue menor que en 2022, pero la dirección del ajuste es consistente, pues cada escalada geopolítica de relevancia sistémica produjo presiones inflacionarias medibles en una economía abierta con las características estructurales de Colombia. Este episodio se enmarca en el patrón definido por los umbrales de Caldara y Iacoviello (2022), en todos los meses donde el GPR superó 1,2 σ, es decir, el umbral de riesgo alto, la brecha inflación-meta excedió los tres puntos porcentuales, lo que consolida la conexión entre la incertidumbre geopolítica extrema y las desviaciones prolongadas de la meta.


Tabla 1. - Cronología de choques geopolíticos y decisiones de política monetaria del Banco de la República entre los años 2021-2024


Fecha choque

Evento geopolítico

GPR (z-score)

Primera acción de la JD*

Sentido de la decisión

Rezago (días)

15/08/2021

Retirada de EE. UU. de

Afganistán

-0,22 sigma

30/09/2021: alza de

75 pb (2 %)

Restrictiva

46

24/02/2022

Invasión rusa a Ucrania (pico 03/22: 318,95 pts.)

Feb: +2,44

sigma Mar (pico):

+4,60 sigma

29/04/2022: alza de

100 pb (6 %)

Restrictiva

64

07/10/2023

Ataque Hamas-Israel; inicio conflicto Gaza-Israel

+2,05 sigma

(197,89 pts.)

31/10/2023:

mantenimiento

(13,25 %)

Neutral

24

13/01/2024

Tensiones en el mar Rojo

(ruta Suez)

+1,27 sigma

(160,37 pts.)

31/01/2024: recorte de

25 pb (12,75 %)

Expansiva

18


Nota: la columna “Primera acción de la JD” describe la primera decisión adoptada tras el shock.

Fuente: elaboración propia con datos de Policy Uncertainty (GPR) y registros oficiales del Banco de la República. Z- scores calculados con media=100 pts. y sigma=47,65 pts. (1985-2019),

datos de Iacoviello (2025) y Banco de la República.


De hecho, la persistencia de GPR por encima del umbral de alta incertidumbre (+1,2 sigma) coincide sistemáticamente con ensanchamientos adicionales de la brecha y revisiones al alza de las expectativas macroeconómicas. Esto apunta a un desanclaje parcial del régimen de metas de inflación, consistente con la literatura sobre vulnerabilidad de las economías emergentes frente a shocks externos que señalan cómo la interacción entre el riesgo soberano y la política monetaria en mercados emergentes puede intensificar las vulnerabilidades macroeconómicas (Bekaert & Lo Duca 2013; Arellano & Mihalache 2023). Como se evidencia en la tabla 1, el rezago medio entre el pico del GPR y el máximo de la brecha inflación meta oscila entre 40 y 60 días, confirmando la rapidez con que los choques externos se impactan el sistema de precios internos (Tabla 1).


En consecuencia, se puede inferir que el GPR actúa como un determinante de carácter exógeno que afecta las expectativas de precios y la percepción sobre la credibilidad de la política monetaria, especialmente en contextos donde las condiciones internas amplifican la transmisión del choque (como altos niveles de indexación de precios, bajo grado de profundización financiera y alta participación de bienes importados en la canasta básica). Esa regularidad temporal respalda la hipótesis inicial de que los shocks externos impactan los precios de importación y, consecuentemente, erosionan la credibilidad.


Reacción de la junta directiva y coherencia narrativa


El objetivo de esta subsección es contrastar el timing y el contenido de la respuesta del Banco de la República frente a los eventos identificados en la subsección 3.1. El análisis se centra en dos preguntas: (i) ¿la Junta actuó con suficiente prontitud para contener la ampliación de la brecha inflación-meta? y (ii) ¿su comunicación pública reconoció explícitamente el choque de origen geopolítico?


Cronología de decisiones versus choques externos


Para apreciar la capacidad de reacción de la Junta Directiva (JD) conviene distinguir tres fases del ciclo 2021-2024 y contrastarlas con los principales picos del Índice de riesgo geopolítico (GPR):



Al adoptarse estas líneas temáticas, se espera que se visibilicen implicaciones de tipo operativo, comunicacional, institucional e informacional, que conformarían una estrategia integral para afianzar la credibilidad del régimen de metas de inflación en Colombia.


Reseña de los autores:


Yeison Ricardo Cardozo Calle: Docente del programa de Economía. Universidad del Quindío. Armenia, Quindío, Colombia. Correo electrónico: yrcardozo@uniquindio.edu.co


Juan Manuel Herrera Corredor: Estudiante de IX semestre del programa de Economía. Universidad del Quindío. Armenia, Quindío, Colombia. Correo electrónico: santiagos.gutierrezs@uqvirtual.edu.co


Santiago Gutiérrez Saavedra: Estudiante de IX semestre del programa de Economía, Universidad del Quindío. Armenia, Quindío, Colombia. Correo electrónico: juanm.herrerac@uqvirtual.edu.co


Conflicto de intereses:


Los autores declaran no tener conflictos de intereses.


Contribución de los autores:


Los autores han participado en la redacción del trabajo y análisis de los documentos.


Fuente de financiamiento:


La investigación fue financiada con recursos propios de la Universidad La Gran Colombia.


Referencias bibliográficas


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Banco de la República. https://www.banrep.gov.co/es/noticias/jdbr-decidio-mayoria- mantener-tasa-interes-octubre-2023


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